sábado, 2 de noviembre de 2013

Dos años y poquito

De marzo a noviembre, damos un salto de ocho meses, hopla! El mes pasado cumpliste los dos años, y llegada a esa edad tan avanzada has empezado a ganarte un territorio de inmensa importancia: la comunicación verbal con tu entorno. Que ya hablas, vamos. ¡Pero a qué poco me sabe decirlo así, a secas! Que si habla, la niña. Eso es como decir que tu papá se defiende medio bien en la cocina, o que a tu mamá no le hace asco cantar de vez en cuando. En tu caso, más que de hablar, se trata de una explosión. Una avalancha diaria de ideas y pensamientos, canciones y letras, juegos e historias... cogidas de tus libros y series favoritas, o inventadas. No digo que siempre te hagas entender a la perfección, ni mucho menos. Pero eso no te detiene, qué va. Si no te entendemos en un idioma cambias a otro, o te explicas con gestos o con otras palabras que tengan que ver con el asunto. Y funciona. Eso de que te expreses en los dos idiomas, además, es un orgullo y un alivio tremendo para tu mamá que desde que naciste vive medio obsesionada con interpretarte el mundo en castellano.

De hoy, voy a contar una escenita de las domésticas y entrañables: Mediodía de sábado, unos momentos antes de comer. Estamos jugando con tus trenecitos de ésos de Brio. Le das a uno de los botones de la locomotora y ésta se pone en marcha, emitiendo bufidos, traqueteos y silbatos típicos. Menuda sorpresa, ni yo me había dado cuenta de que la locomotora funciona con pilas. Genial, oye. A tí la locomotora que va sola te hace una ilusión tremenda, vamos, se te ilumina toda la cara y se te alborota todo el cuerpo. De un momento a otro parece que te van a salir alas y que vas a remontar en vuelo, alegría de mi vida. Te pones a correr de aquí para allá y cantas "¡ten cuchucú, cuchucú, cuchucú, tooo ía!" Jaja, enseguida reconozco la canción y me uno a tí: "El tren del abuelo hace chu-cu-chú, chu-cu-chú, chu-cu-chú, todo el día. ¡De Pepa Pig! La segunda estrofa: "ditos boing boing boing, too ía". Osea: "Los cerditos en el tren hacen oink, oink, oink, todo el día". Tu papá y yo nos partimos de la risa, qué bueno.

Tienes unas cosas, de verdad. A cada rato nos haces sonreír con tus ocurrencias, y más de una vez llegamos a la carcajada abierta. Cielo, tesoro, peaso pan, amor de mi alma.

Venga, aquí van unas fotos:

Cumpleañeraaa

Un bonito paseo otoñal...

...que acabó en siesta improvisada (la normal no la quisiste dormir).

domingo, 10 de marzo de 2013

Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno

Ha llegado el domingo de nuevo, tan soleado como el anterior. Entre domingos hemos tenido de todo: nieve, granizo, aguanieve, nublado, soleado... ¡Pero viva la bendita luz del mes de marzo! El sol no sólo esta tibio sino que calienta de verdad, y los mantos de nieve poco a poco se deshacen en manchas cada vez más grandes de tierra parda y asfalto. ¡Así da gusto! O daria gusto, si estuvieramos en condiciones de salir de casa. Pero mi Juliatertulia está malita y con fiebre, y el papá también está pachuchillo. A tu mamá le toca armarse de paciencia y cariño... Menos mal que la peor calentura ya se te ha bajado.

Ayer te quedaste dormida en mis brazos una hora antes de la hora normal de acostarse, y dormiste catorce horas y media seguidas. Ni que decir tiene que a tu papá y a mí no nos importó nada quedarnos un domingo por la mañana remoloneando en la cama hasta las tantas...  ¡que en nuestro caso, las ocho y media de verdad que son las tantas! Normalmente nos levantamos a las siete en punto todos los días, toditos. La única excepción es que los fines de semana tu papá y yo nos turnamos en dejar al otro quedarse en la cama un rato más, para descansar y recobrar energías. Ayer le tocaba a tu padre el lujo, osea que tú y yo nos tomamos el desayuno en la cocina y vimos un capítulo de la Abeja Maya juntas. Al notar que ya eran las ocho y media quise ir a despertarle pero tú, que no querías que se acabara el lujo de estar sola con mamá, negaste con la cabeza y llevaste el dedito índice a los labios haciendo "sshhh". Anda qué rápido aprendes todos mis gestos, jijiji.

Aquí vemos a la señorita Gräsbeck de paseo el domingo pasado, estrenando sus gafas de sol (compradas en Torrevieja hace un año y perdidas en el cajón hasta ahora porque no había quien lograra que te las dejaras puestas).

Pacha, colega. 

domingo, 24 de febrero de 2013

Imágenes de invierno

Bueno, bueno, este ha sido el fin de semana perfecto. Le damos un diez redondo y en negrita, rodeado de corazones y soles sonrientes. Y es que ahí ya he revelado una palabra clave: sooolll. Sí señor, hoy a hecho un solazo ¡que da gusto! Tres semanas llevábamos con el cielo nublado día si, día también. Hay que joderse, tres semanas sin ver el sol. Por eso somos tan duros de roer aquí en el Norte, porque nos acostumbramos desde pequeños a aguantar el duro invierno este, el que nos ha tocado... 

Sábado: día nublado. Salimos a dar un paseíto con la pulkka, un minitrineo de plástico que te encanta, por uno de los bosquecillos que hay cerca de casa.

Estuvimos un buen rato en el bosque, yendo parriba pabajo con la pulkka, hasta que te cansaste y quisiste estirar las piernas.

Hoy domingo: sol, ¡por fin! Fuimos con la pulkka a un lugar bastante cercano con varias cuestas de nieve. Allí nos encontramos con Mónica y Pato, unos vecinos simpatiquísimos que hemos conocido hace poco y que son de Chile.
Subiendo la cuesta grande...

¡Y bajando, a mil por hora! La pulkka roja nos la dejaron los vecinos, la nuestra es azul.
Al volver a casa, después de pasarlo pipa en la nieve, estuviste súper animada y graciosa, y con unas ganas de comunicar y de hablar que no veas. Estás aprendiendo un montón de palabras ahora mismo, es emocionante ver cómo juntas dos y dos en tu cabecita linda y aprendes cosas nuevas. En poquísimo tiempo has aprendido a decir sol, sola, árbol y agua, ¡todas en castellano limpio! Lo cual quiere decir, ¿sabes qué? Pues que esto va a funcionar, cariño. Vamos, que la decisión de hablarte castellano no ha sido la metedura de pata del siglo ni nada por el estilo. Uf, ¡qué alivio!
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martes, 12 de febrero de 2013

Febrero 2013

Febrero. Nieve, unos graditos bajo cero y días que se van alargando poquito a poco, minuto a minuto. Hoy haces un año y cuatro meses, tesoro. No sé cuánto mides ni cuánto pesas, pero una cosa está clarísima: ¡ya no eres un bebé! Lo digo con una nota de orgullo pero también con una chispa minúscula de recelo, de angustia casi, con la inseguridad de quien no sabe bien en qué se ha metido. Jeje. Decir que ser madre es difícil es como decir que en Finlandia nieva a veces. La diferencia entre tener un bebé, una cosita que necesita cuidados, cariño, comida y sueño y ya está, a tener una personita hecha y derecha que piensa, que se expresa, que pregunta, que lo copia todo y que tiene al mundo por delante, esa diferencia es enooorme. Y me encanta. Me encanta esta fase, como me han encantado todas las anteriores, sí. No, mentira: ¡esta me encanta todavía más!

Me encanta cómo a cada oportunidad te pones a subir y a bajar cualquier escalón que encuentres. Primero lo hacías gateando, luego cogiéndome de la mano o agarrándote a la barandilla, y ahora ya lo haces sin ningún tipo de ayuda ni apoyo, siempre que los escalones sean bajitos. Esa tenacidad que tienen los niños para practicar y practicar hasta conseguir algo es conmovedora. Te has empeñado en conseguirlo, ¡y lo has conseguido! Hasta me has inspirado a volver a ensayar con el piano, fíjate.

Otra cosa que me encanta es que, aunque todavía no digas más que unas palabras, entiendes todo lo que te decimos. Y eres tan lista para entender por dónde andan los tiros que más de una vez me he quedado boquiabierta. En cualquier situación basta con explicarte las cosas y decir por qué motivo se hace esto u otro, y tú nada, te atienes a lo que hay así, sin más.

Aquí estás, mi Julia trepadora, haciendo una de las dos cosas que te chiflan en los parques: subir la escalera al tobogán y bajar ¡a toda velocidad! La otra es columpiarse, cómo no.




sábado, 29 de diciembre de 2012

De juegos y risas

Nos quedan dos días de 2012, nena. Estoy intentando hacer el recuento de lo que ha pasado este año y aunque me parece que sus doce meses han pasado con velocidad supersónica, como siempre, también es verdad que el año ha estado tan lleno de vivencias y experiencias que podrían ser dos en vez de uno. Por ejemplo, en este período relativamente corto de tiempo has aprendido una cantidad alucinante de cosas. Entre otras cosas a reconocer un montón de palabras, a andar y a corretear, a sentarte sola al orinal, a subirte a las sillas y a jugar a la pelota. Has empezado a usar tus manos para agarrar, pinchar, apretar, saludar, jugar, acariciar, tirar, lanzar, comer, hacer palmas y muchas cosas más. Has demostrado tener sentido del humor, como cuando vienes a escondernos algún objeto debajo de la ropa a modo de broma. ¡Y nosotros siempre te seguimos la corriente, claro! Vamos, nena casi quincemesina, me tienes alucinada y orgullosísima.

Tengo que contar una anécdota de hoy, aunque sólo sea resumirla en unas palabras para acordarme más tarde, porque ha sido uno de los momentos más mágicos del año. Resulta que estamos pasando las Navidades y Año Nuevo en casa de tus abuelos de Torrevieja, osea mis padres. Esta tarde te estábamos dando un baño papá y yo, o más bien estábamos los tres jugando a lo lindo con tus juguetes de agua, cuando tú, entre risas y chillidos, te agachaste a beber del agua de baño y nosotros a negar y a hacer gestos de asco con la lengua. ¡Uy, qué juego más divertido! En un plis estábamos todos haciendo pedorretas y otros ruidos varios, todos muy maleducados, para tu grandísimo deleite. Ay esas risas y esos chillidos, qué ricos y qué contagiosos!

jueves, 25 de octubre de 2012

¡Tus primeros pasitos!

Ayer, miércoles día 24 de octubre de 2012, al contar un año y algo más de una semana, diste cuatro pasitos tú sola en la cocina. Ay, ¡me dan ganas de escribirlo con letras mayúsculas, subrayado y con colorines! Cuando tengas hijos lo entenderás, amor. Ver a tu tesoro, a tu churricurri, a tu ranita que hace nada era así de pequeñita dar sus primeros pasitos hacia tí... es algo intensamente emocionante. Aunque la emoción, realmente, se siente después. Cuando sucede, todo pasa tan rápido... Fueron dos segunditos de inmenso coraje que se reflejaron en tu mirada, acompañados de confianza y la certeza de que yo estaba ahí para cogerte si te caías. Te lo digo yo, esos segunditos y esa mirada me llenaron el alma de un nosequé místico. Me sentí parte significante del universo, o algo. Fue grande, muy grande.

Esta mañana tu padre te ha llevado al consultorio para hacerte el control de los doce meses, algo tarde, y para que te dieran las vacunas correspondientes. Mientras te pinchaban, pobrecita, yo estuve grabando un villancico finlandés recién compuesto con uno de mis coros, y luego fui al conservatorio de música donde estoy ahora mismo, esperando a que empiece la clase con mi profesor de canto. Esta tarde tenemos ensayo con el grupo de música antigua, osea que no te voy a ver en todo el día. Estos días que son solo míos a a la vez me dan aire y me comprimen las entrañas por no poder estar contigo, sol.

martes, 17 de julio de 2012

Nueve meses dentro, nueve meses fuera

Ay, Julia mi ranita preciosa, cómo pasa el tiempo. Estamos a diecesiete de julio, osea que acabas de cumplir los nueve meses. Ya no eres un bebé hija mía, y por muchos achuchones que te de, y por mucho que te huela el pelo con los ojos cerrados, nunca lo volverás a ser. Ya te veo cargando con la mochila y despidiéndote para ir al cole... ¡ay quita, quita! Ese día ya llegará pero hasta que llegue... bueno, se me olvida que vas a empezar la guardería a mediados de agosto. Y buena falta que te hace, que tú lo que necesitas es estar con otros niños, jugar con ellos, aprender a esperar tu turno y a compartir los juguetes, en fin, todas esas cosas que son importantes para el desarrollo de las personas.

Hablando de desarrollo... tengo que contar una cosa que para mí como madre ha sido muy grande. Ayer diste un paso clave en tu camino hacia una vida independente, una vida que, si bien todavía está lejana, se nos acerca con paso firme y decidido. ¿Que qué hiciste? Pues algo que no es nada espectacular pero sí importante. Vamos, a mí se me hinchó el pecho de orgullo y, a la vez, se me encogió el corazón. Ahí va: cogiste el biberón con las dos manos, te lo llevaste a la boca y lo inclinaste hasta que la tetina se llenara de leche. Es decir, bebiste del biberón tú sola, sin ayuda de nadie, por primera vez. De aquí a que aprendas a comer con cuchara es cuestión de meses. No te voy a negar que supone cierto alivio para tus padres, pero es un alivio con un toque amargo porque es una cosa menos en la que dependes de nosotros. ¿Cómo explicar que algo que produce tanto orgullo, tanta dicha, a la vez se siente como una punzada en las entrañas? No hay remedio, es lo que hay. Suerte que tú no tengas que preocuparte por eso. Tu destino en esta vida, amor mío, es ser libre, fuerte, sabia, formidable. Y lo serás.

viernes, 6 de abril de 2012

En abril, lluvias mil (y más en Finlandia...)

Uy. Uyuyuyyyy. Despierta mamá, que ya estamos en abril. Mal veo yo esto de llevar dos blogs a la vez teniendo una peque... Pero no, no me rindo. Es cuestión de organizarse, y de ponerse las pilas. Julia de mi vida, bichito precioso, mi ranita revoltosa: ¡este jueves que viene cumples seis meses! Eres una niña despierta y curiosa, y con un don de gentes que ni te cuento. Eso lo has heredado de tu madre, jeje. Te encanta la gente, y cuanta más mejor. En cuanto viene alguien de visita o salimos por ahí y nos encontramos con algún conocido o desconocido se te abre una sonrisa de oreja a oreja y te pones a coquetear como una estrella de cine. Sobra decir que no hay quien se te resista. A ver, desde la última entrada del blog... madre, la de cosas que has aprendido. Te das la vuelta entera a ambos lados, y aunque todavía no sabes gatear, puedes ir perfectamente a donde quieras rodando por el suelo como una morcilla con manos y pies. Sabes poner los dedos a lo pinza para sujetar objetos pequeños o finos. Pronuncias sílabas sin sentido, aunque me parece que te salen más por accidente que por voluntad propia. Sabes "lavarte los dientes", muy entre comillas. Para tí lavarse los dientes consiste en coger el cepillo de dientes, metértelo en la boca y mordisquear que da gusto. Igual da si es la punta con las cerdas o la otra. Y que no se le ocurra a mamá intentar coger el cepillo y pasártelo un par de veces por los dos dientecitos que tienes, que hay bronca. Aunque mamá no se rinde, es que la tía es una pesada y tan tozuda como tú, o más. Hoy has comido puré de boniato por primera vez, y el éxito ha sido rotundo. Aún no has probado carne ni pescado pero creo que muy prontito vamos a ver qué tal te llevas con la ternera picada, el pollo y el bacalao. Todavía tengo que contar lo de cómo duermes, osea como una reina, y por qué, pero tendrá que ser otro día porque ahora la que se va a echar a dormir una siestecilla soy yo. Ta luego.

jueves, 16 de febrero de 2012

A cinco bajo cero

¿Eo eooo...? Nada, sigues dormida como una marmota. Ya hace más de hora y media desde que te puse el mono de invierno, te metí en el capazo bajo una manta y te saqué al balcón a dormir. Jeje, siempre que te pongo el mono y te meto el chupete en la boca pienso en Maggie Simpson, el bebé de la familia de dibujos animados de color amarillo. Es que cuando tienes el mono tan gordo puesto, que te deja los brazos en cruz y las piernas estiradas, sois igualitas. Como dos gotas de agua. No, tu madre no está ni ciega ni enajenada, lo que pasa es que a veces le sobra imaginación. Y ve demasiada tele.

Hablando de lo de dormir fuera, tengo la sensación de que en España me apedrerían por mala madre y por loca si se enterasen de que te saco a dormir a temperaturas heladas. Sea como fuere, aquí en Finlandia es lo que se acostumbra a hacer. Si vieran qué bien duermes y qué sueño tan profundo logras. Das envidia. Hale, otro bostezo... tu mamá está un poco malita otra vez, y cansadita. Y eso que tu padre se ha hecho cargo de las dos últimas noches. Ya no comes por la noche, pero se te suele perder el chupete una o dos veces por noche. O tres, o cuatro, o nueve. Esta noche me toca a mí. Sé buena, corazón.

domingo, 5 de febrero de 2012

Fresquito

¿Dije duro invierno? Pues no sabía la que nos esperaba. Cuando escribí la anterior entrada creo que hacían unos siete u ocho grados bajo cero, vamos, unas temperaturas de lo más agradables para todo aquél que aprecia el aire fresco y gusta de dedicarse a las actividades de aire libre típicas de esta época del año, pero ahora nos ha llegado un frente helado de Siberia y toma, menos veinte grados de sopetón. Es como si en España de un día para otro pasara de diecesiete a treinta grados, pero al revés, claro. Lo que cuenta es el cambio y esto ha sido mucho cambio.

Nada, lo de llevar el frío es cuestión de abrigarse y de acostumbrarse. Y si hace falta, se le echa una pizca de enajenación mental y de mala hostia. Por ejemplo, antesdeayer hacía menos veintidós pero aún así te llevé por primera vez conmigo a clase de canto. No tuve más remedio, tu padre tenía no sé qué banquete súperimportante con cientos de invitados y mil cosas que coordinar. Pues nada, kilos y kilos de ropa, dos mantas, y al carricoche. Al final ni se te veía la punta de la nariz y creo que hasta pasaste calor. En fin, así me presenté a clase, con las partituras en una mano y el capazo la en otra, como si nada. Menos mal que el profesor es muy majo y no le importó. Qué le iba a importar, te portaste fenomenal, como de costumbre. Te pasaste la hora entera tumbada boca arriba en el suelo, mordisqueando tu sonajero favorito y mirando a tu mamá que pegaba gritos raros. A acostumbrarse hija, a acostumbrarse.


miércoles, 25 de enero de 2012

La mejor terapia: tú, princesa

Hola, cuqui. Hoy casi te como viva con lo monica que eres. Que es que tienes unos mofletitos, y unas manitas de mazapán, y esos ojazos color azul oscuro que a veces parecen tener más años que yo... Y por si fuera poco el encanto que ejerces sobre mí, hoy por primera vez te has reído a carcajada limpia cuando te he hecho pedorretas en la barriguita. Así cualquiera sobrevive al duro invierno de Finlandia.


He pensado mucho en si voy a poner fotos en el blog o no. He llegado a la conclusión de que sí, pero sólo de vez en cuando. Aquí tienes una que te muestra jugando en tu nuevo gimnasio.

lunes, 23 de enero de 2012

En blanco

Lunes, día veintitres de enero. Hoy es un día de esos que parece que no se hayan inventado los colores. Todo está cubierto de nieve, pero ya no es una nieve virgen sino que presenta un aspecto un tanto gastado y ensuciado. El cielo es del mismo color, un blanco grisáceo que quita las ganas de sonreír y, lo que es peor, de salir. Para ponerse el abrigo y las botas y asomar la nariz por la puerta hay que poner empeño y hacerlo por pura obligación, que se sabe muy bien que a la larga no es nada saludable andar todo el día por casa arrastrando el polvo. Además me he dado cuenta de que no tengo planes para quedar con nadie en toda la semana. Malo, malo. Ale, a espabilarse y a por el teléfono.

Lo primero, voy a apuntarme a un grupo de gimnasia para mamás y bebés que dan los jueves a las diez de la mañana en Arbis (lo he googleado y la traducción al español es algo así como "instituto municipal de educación de adultos"). También me he apuntado a un grupo de rítmica para bebés que comienza el mes que viene y que también es a las diez de la mañana, pero los viernes. Además habría que apuntarse a natación para bebés y padres los sábados por la mañana. Uf, ya me estoy estresando. Mejor nos lo tomamos con calma, ¿eh?

domingo, 15 de enero de 2012

Qué sorpresa

Ja, ya sabía yo que esto de ser una mamá bloguera iba a ser un desafío. Me paso los días pensando siempre lo mismo: "leches, esto lo tengo que poner en el blog", pero a ver quién encuentra tiempo para sentarse a escribir teniendo un bebé de tres meses, una casa perpetuamente desordenada y un constipado que parece que no me lo quita ni Dios.

Pero ha sucedido, ¡me he sentado al ordenador! Ahora a ver qué tema elijo, a qué anécdota preciada dedico estos minutos tan valiosos... que ya se me están escapando escribiendo necedades sobre qué tema voy a elegir. Anda ya, cómo se nota que lo que debería hacer es meterme a la cama. Pero no, no me voy a rendir.

Porque resulta que ha ocurrido algo totalmente inesperado: te han salido los primeros dientes, Julia. Los primeros dientecillos, a los tres meses de edad. Nos hemos quedado boquiabiertos, nena. Ha sido tu padre el que los ha visto primero, y yo pensé que se había equivocado. Vamos, estuve por decirle que no cariño, eso es que las encías las tiene muy marcadas y casi parecen dientes, pero que para eso todavia falta mucho. Luego te metí la punta del dedo índice en la boca y tuve que darle la razón. ¡Dos minúsculas puntitas de diente en la mandíbula inferior! Cuando lo he comentado por el Facebook, una amiga mía me ha contado que a su hija de nueve meses todavía no le han salido. Si es que eres un prodigio de niña, ya lo he dicho yo. A ver cuál va a ser la siguiente sorpresa...

miércoles, 4 de enero de 2012

Supernena

Bueno bueno, nenica, quién te ha visto y quién te ve. Al llegar a España a casa de tus abuelos maternos hace semana y media apenas habías comenzado a fijar bien la vista y a mantener un contacto visual algo más prolongado, y justo por aquellas fechas habías comenzado a chuparte las manos. Es decir, habías empezado a estudiar el mundo que te rodea un poco más a fondo, a fijarte en las caras de la gente haciéndote payasadas variopintas y a familiarizarte con dos extremidades tremendamente complicadas de controlar pero de suma importancia para futuras faenas. Y nosotros tus papás, claro, embobaditos y orgullosísimos. Pues desde entonces no has parado. Has aprendido a agarrar cosas con las manos, vas por buen camino de controlar el movimiento de tus brazos y el otro día estado tendida en el suelo boca arriba, ¡te volviste tú sola de costado! Por no hablar de lo mucho que estás utilizando la voz y la boca para expresarte, haciendo sonidos cada vez más graciosos y casi inteligibles. ¡Prodigio de niña!

Jajaja, antes de ser madre no conseguía entender a aquellas de mis amigas mamás que a cada tontería  se empeñan en informarnos por el Facebook de que su hijo Fulanito de tal ya sonríe (¿y si sólo son gases?) o de que su hija Menganita de cual ya agarra la cuchara ella toda solita. Ya digo, antes. Ahora no sólo las entiendo perfectamente sino que tengo ganas de mandarles a todas el enlace a este blog para que se enteren de tus hazañas. Lástima que no creo que el Traductor de Google me haga justicia.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Nos vamooos

Uf... menuda semana hemos tenido, nena. No he parado. Citas con amigas, compras, visitas, una clase de canto, largos paseos con el carricoche y varios intentos frustrados de hacer la maleta. Que ya es el 23 de diciembre, increíble pero cierto. ¡Ya es Navidad! Llevo meses esperando a que llegue este momento porque resulta que nos vamos a Torrevieja a pasar las Navidades y fin de año con tus abuelos. También tengo amigos a los que tengo muchas ganas de ver, sitios a los que quiero ir, platos que quiero comer... como siempre tengo unas ganas locas de volver a mi segunda tierra. Esta vez además será muy especial, ¡mi ranita va a ver el sol de España y respirar el aire salado de Torrevieja por primera vez!

No entiendo cómo puede pasar el tiempo tan rápido, de verdad que no. Antes de tenerte un día me bastaba y me sobraba para hacer cosas tipo lo arriba mencionado. Hasta me sobraba tiempo para una siesta. Ahora apenas logro lavarme el pelo una vez a la semana. Y hablando de pelos, voy a lavarme el pelo YA. Que tendré fofa la barriga, ojeras en la cara y las uñas mal cuidadas, vale, pero no pienso montarme en ese avión con el pelo todo grasiento y horroroso. Menos mal que eres una dormilona, Julia. Hace media hora te has quedado frita en el capazo y dormirás hasta que te despierte a las doce y media. Claro que dejaré la puerta del baño entreabierta, por si acaso. Dulces sueños, esa ducha me espera.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El nombre del blog

Son las siete y cuarto de la tarde y mi bichito está durmiendo en su capazo. El papá está preparando la cena y la mamá escribiendo una entrada del blog, reclinada en el sofá. ¡Que viva el iPad! (Vivaaa)

Te voy a contar a qué viene el nombre del blog. Vengo queriendo hacerlo desde que empezé a escribir, pero entre una cosa y la otra no ha dado tiempo. Pues bien, resulta que son las primeras palabras de una rima cantada que me inventé yo toda solita cuando tenías día y medio. Habías empezado a tomar el pecho pero todavía no dominabas demasiado bien la técnica y nos pasábamos largos ratos dale que te pego, primero con una teta y luego la otra. Como sé que soy una despistada y que se me va a olvidar la rima para cuando cumplas los dieciocho, ocasión en la que como madre tendré el deber de humillarte públicamente, aquí te la pongo:

Rana ranita
abre la boquita
ven a mi vera
que mi leche es de primera
cierra los ojos
háblame en sueños
mañana te llevo
a pasear
pum pim pam
a pasear.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El primer susto

Madre mía del amor hermoso nena, menudo susto nos llevamos ayer tú y yo. Recién llegadas a casa después de dar un paseo a la Citymarket (un hipermercado tipo Carrefour), tú medio dormida en el capazo y yo con un hambre de loba y ganas histéricas de mear. Quise levantar el capazo y meterlo en el dormitorio para que continuaras con la siesta cuando ¡patapum!, una de las asas se me escapa de la mano, el capazo se vuelca y tú sales rodando como una morcilla y acabas boca abajo sobre la alfombra de esparto. Creo que estuviste en el suelo un total de 0,2 segundos, que con el susto tan fuerte me lanzé sobre tí cual ave de rapiña y te acurruqué en mis brazos como si jamás te volviera a soltar, pero claro, tú también te asustaste por el movimiento tan brusco y el pequeño golpe contra la áspera superficie de la alfombra. Ay mi vida lo que me costó tranquilizarte y convencerte de que estaba todo bien. Lógico, a ver a quién le hace gracia pasar de estar calentita y a gustito debajo de la manta a de repente, sin comerlo ni beberlo, encontrarse boca abajo en el suelo sin saber a qué viene la cosa. Encima el contacto con el esparto de la alfombra te dejó unos rasguños en la frente y en la punta de la nariz, pobrecilla mía. Pues hala, ahí está mi castigo por torpe y por manazas: ya no va a ser tan fácil sacarte la obligada foto navideña para enviar a todos los que estuvieron en tu bautizo. Que por mucho que sean vísperas de Navidad no es plan que todos te vean con la nariz de color rojo vivo, como el Reno Rudolf. A lo mejor si la hacemos a media luz...

martes, 13 de diciembre de 2011

Miss musculitos

Ayer cumpliste dos meses, Julia. Increíble pero cierto, mi nena ya no está recién nacida. Joer, lo digo como si estuvieras a las puertas de la pubertad, que dos meses tampoco son gran cosa pero ya ves que el orgullo materno no conoce límite. Ya pesas unos cinco kilos y medio y mides unos cincuenta y seis centímetros, si no me acuerdo mal. Yo con esto de las medidas soy un poco despistada pero da igual, lo que cuenta es que cada vez que vamos a centro de salud te ponen por los cielos: que si creces bien, que si tienes buen color, que si buenos reflejos, que si mirada despierta... para qué escatimar palabras, eres un prodigio de bebé. Tienes el cuerpo bastante esbelto pero ya tienes una fuerza impresionante en las piernas y en la nuca. Cuando estás boca abajo levantas la cabeza como si no hubieras hecho otra cosa que ejercicios de espalda en el vientre. A estas alturas me has oído decir "campeona, que eres una campeonaaa" unas seiscientas veces. ¡Pero es que es verdad! Yo si tuviera que entrenar mi cuerpo y mis sentidos al ritmo y con la intensidad que lo haces tú no duraría dos días. Qué digo dos días, dos minutos ya serían demasiado. ¡Monstrua!

Tu primera risa

Escribo esto mientras estás durmiendo la segunda siesta del día, Julia. Mañana hará una semana desde que te reíste por primera vez de manera totalmente consciente, ¡no veas qué alegría me diste! Fue el mejor momento de toda la semana, o puede que de todo el mes. Yo te estaba haciendo caritas y ruiditos diversos que a mí me parecían de lo más graciosos, vamos, haciendo el imbécil como sólo saben hacerlo los adultos cuando tienen a un bebé delante, y de repente y sin aviso vas y sueltas una risita absolutamente deliciosa. Desde entonces no paro con las muecas pero todavía no he conseguido que repitas la hazaña. No veas cómo lo estoy deseando, ¡hay que ver qué guapa eres cuando te ríes!

lunes, 12 de diciembre de 2011

Con acento de Madriz

Hola Julia, nenica presiosa. Tu madre aquí presente todavía lucha por conservar su acento de la Vega Baja a pesar de haber visto tantos episodios de Cuéntame cómo pasó que su castellano cada día resembla más el de Ana Duato. Eso sí, le estoy súperagradecida a la televisión nacional finlandesa por echar una serie de calidad en español. Es más, no me importa pagar la exorbitante tasa anual por la tele pública si a cambio ofrecen una programación tan entretenida y profesionalmente hecha como ésta en español. No como la basura que nos metió uno de los canales privados hará unos años, una telenovela de lo más cutre. A ver a quién se le ocurre echar una telenovela venezolana de veinte duros en un canal finlandés a las cinco de la tarde. Se llamaba Mi Gorda Bella e iba de que una chica está gorda, luego adelgaza, luego se disfraza de gorda y al final está delgada otra vez y se casa con el chico rico y guapo del que ha estado enamorada desde el primer episodio. Menuda porquería. Aunque para qué disimular, al final dió igual la calidad y me quedé enganchada en una semana. Qué quieres que te diga, las telenovelas son mi vicio secreto.